En una relación con un comerciante, el contrato lo escribe la otra parte, y la cantidad en juego suele ser demasiado pequeña para justificar un pleito largo. Ese es, de hecho, el cálculo en el que se apoyan muchas prácticas incorrectas: que no compensa el esfuerzo.
Asistimos a consumidores en sus relaciones con comerciantes, bancos, prestadores de servicios y plataformas en línea, tanto por la vía de la reclamación ante la autoridad rumana de consumo como ante los tribunales, cuando procede.
Situaciones en las que nos llaman
- Un producto se ha averiado en garantía y el comerciante retrasa o rechaza la reparación
- El contrato contiene cláusulas que no pudo negociar y que le perjudican claramente
- Le han cobrado servicios que no pidió o que ya había cancelado
- Compró en línea y le deniegan el derecho de desistimiento
- Una suscripción se renueva automáticamente y darse de baja resulta difícil
- La publicidad o el etiquetado del producto no correspondían a la realidad
Qué incluimos
- Análisis de contratos de adhesión e identificación de cláusulas abusivas
- Reclamaciones ante la Autoridad Nacional para la Protección de los Consumidores (ANPC)
- Acciones judiciales para anular cláusulas abusivas y recuperar las cantidades pagadas
- Reclamación de daños y perjuicios
- Asistencia en las relaciones con suministradores y operadores de comunicaciones
- Asesoramiento sobre derechos en el comercio electrónico y sobre el desistimiento
Cómo trabajamos
La primera pregunta que nos hacemos es si la cantidad justifica el camino. Le decimos con franqueza cuándo no lo justifica y cuándo una reclamación bien redactada resuelve el problema antes y más barato que una demanda.
Muchas situaciones se cierran con el primer escrito serio de un abogado, porque la posición del comerciante cambia al ver que la otra parte conoce el procedimiento. Empezamos por ahí siempre que tenga alguna posibilidad.
Qué nos ayuda a empezar
- El contrato o las condiciones generales aceptadas en la compra
- El tique, la factura o la confirmación del pedido
- La correspondencia con el comerciante, incluidas las respuestas recibidas
- Fotografías del producto o del defecto, si procede
